El desarrollo de las áreas urbanas y su continua actualización a las demandas productivas y ciudadanas implica costosas inversiones económicas.
 
El elevado flujo de recursos exigidos por las acciones de desarrollo y la previsible rentabilidad de parte de ellas ha convergido en la puesta en marcha de iniciativas mixtas donde recursos públicos y privados se apoyan mutuamente con la finalidad de mejorar las capacidades productivas y habitacionales de las ciudades y los territorios.